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El enigma de la misa negra

  • Writer: Toto Libros de la Ballena
    Toto Libros de la Ballena
  • Mar 3
  • 2 min read

En el primer capítulo de Historias que Toto me contó, que va sobre la rencilla entre san Pedro y san Pablo sobre quién construía la mejor basílica, Rolfe escribe: “la mañana siguiente san Pablo, que se había pasado toda la noche pensando en las columnas, ofició una misa negra, que es más corta, y se fue al balcón para deleitarse con la visión de su basílica”. Pero a ver, ¿cómo que una misa negra? ¿Está seguro el escritor de lo que dice? ¿Que el san Pablo que todos conocemos va por ahí haciendo rituales satánicos? ¿Para ahorrar tiempo, nada menos? Pues parece que sí. O tal vez no. Veamos.

Para los no iniciados en las artes oscuras, lo que se nos viene a la cabeza a la mayoría cuando escuchamos lo de misa negra es un ritual satánico para rendir culto a demonios o a Satanás mismo. Brujería. Animales sacrificados. Latín cantado al revés. La escena de la ceremonia en Ojos bien cerrados, ¿me siguen?

Pero en verdad el tema tiene una historia más larga. Desde los comienzos del cristianismo han existido grupos que practican misas, digamos, alternativas. Algunas de estas variaciones llegaban a ser bastante particulares, incluso llegando a consumir distintos tipos de fluidos en la eucaristía, pero eso se los dejo a ustedes para investigar. Ya en la edad media se comienzan a mezclar prácticas paganas y folclóricas en las misas, y la dispersión de la Iglesia daba espacio a rituales que en Roma dejarían a todos con los pelos de punta. Es por esta época que la brujería y todo el imaginario que actualmente asociamos con la ceremonia satanista con la que alucinaba Kubrick. ¿Era esto en lo que pensaba nuestro amigo Frederick Rolfe? Puede ser, pero hay otra alternativa aún para salvarle el pellejo a san Pablo.

En una de esas, a lo que se refería con misa negra era en Réquiem, o una misa de difuntos. En un funeral tradicional se sigue otra estructura y, lo que más nos importa en este caso, se va vestido de negro. Hasta el cura se viste con su sotana negra especial para oficiarla y se cree que se llama así por la vestimenta. Sin embargo. hay problema con esta interpretación, cuando volvemos al cuento. San Pablo hace esta misa negra para ahorrar tiempo, y los funerales, en especial por la lectura del Requiem, suelen ser más largos.

Sin una opción satisfactoria, debemos preguntarnos: ¿Tantas ganas tenemos de redimir a san Pablo? Si ya andaba robando columnas de la basílica de san Pedro, tampoco era tan bueno. Al fin y al cabo, a Frederick Rolfe ya no podemos preguntarle qué quería decir, y a san Pablo, por ahora al menos, no podemos ir a cuestionarle sus proclividades. Tendremos, como con tantas cosas en la vida, que quedarnos con la duda.


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